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Sobre la historia del EPL
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Por Ernesto Rojas, Comandante del EPL

A los lectores:


Estas notas que lanzamos a la luz pública las elaboró el camarada Ernesto Rojas, Comandante del EPL vilmente asesinado por el enemigo en febrero de 1987.

La recopilación es trabajo del camarada y comandante Francisco Caraballo, que desde la cárcel de máxima seguridad venció dificultades de sus duras condiciones de reclusión para enviar este documento como contribución a la celebración del 40 aniversario del EPL.

Los subtítulos los introdujimos para facilitar la lectura y manejo de este documento sobre una parte importante de “…la historia de la rebeldía de las masas en Colombia”, como diría el historiador Ignacio Torres Giraldo en su valiosa obra “Los inconformes”.

Comisión de Propaganda del EPL

Secretaría de Prensa y Propaganda del PC de C (m-l)


MARCO HISTÓRICO DE SU FUNDACIÓN

Marxismo-leninismo, revolución cubana, inconformismo social, son conceptos comunes a varias de las organizaciones revolucionarias de este país. Nosotros no somos la excepción.

Cuando se sientan las bases para la fundación del EJERCITO POPULAR DE LIBERACION, EPL, existen dos situaciones: una en el campo internacional y otra en lo interno, en Colombia. En el exterior están las luchas entre los marxistas-leninistas y los jrushovistas, que producen una división en el Movimiento Comunista Internacional. Simultáneamente, en Cuba está la revolución que se convierte en un detonante para toda América Latina. Su ejemplo de un proceso rápido hacia un desarrollo importante, inspira al movimiento latinoamericano para impulsarlo a emprender el mismo camino. Este proceso le daba la razón a los que criticaban a los partidos comunistas de la época, por descartar la lucha armada y negar la posibilidad la alcanzar la victoria por ese medio.

En este periodo, Colombia sufría la violencia en su última etapa y vivía la experiencia de una guerrilla que había incorporado a sus filas a un gran contingente de campesinos pero que fue conducida al fracaso por la dirección del partido liberal y por la incapacidad del Partido Comunista para conducir y orientar ese movimiento. Había entonces una situación de frustración.

Un grupo de revolucionarios en el interior del Partido Comunista asimila la experiencia cubana y critica a esa colectividad política que demerita la revolución por la vía de las armas.

LA RUPTURA DEL PARTIDO COMUNISTA Y EL EPL

Pedro León Arboleda, Pedro Vásquez Rendón, Libardo Mora Toro y otros, se plantean un rompimiento y deciden canalizar la lucha armada. Por esos años –principios de los sesenta- hubo contactos con los hermanos Vásquez Castaño y se pudo coincidir en aspectos políticos que luego motivaron la formación del Ejército de Liberación Nacional.

Pero debido a contradicciones de diverso tipo, no se consolidaron los acercamientos, sino más bien un distanciamiento. Los Vásquez Castaño consideraron que los Pedros, Mora Toro y Francisco Caraballo pretendían o capitalizar o hegemonizar el desarrollo del ELN.

El Partido Comunista, ya dividido, va por caminos diferentes. El nuestro, el Partido Comunista de Colombia, marxista-leninista, decide un camino para el desarrollo de la lucha armada. La gente era muy joven en ese año 1964 y cometimos errores.

PRIMEROS NÚCLEOS GUERRILLEROS

El “foquismo” estaba de moda y nos fue imposible apartarnos de esa influencia.

Intentamos crear varias zonas guerrilleras en el país; hay una que en nuestra historia se conoce como Zona X, ubicada en los departamentos de Santander y Bolívar, región a la cual posteriormente entró a trabajar el ELN. En esa zona se creó el primer núcleo guerrillero del EPL, simultáneamente con otros en el Departamento del Valle del Cauca (zona Guacarí), en Risaralda y el Chocó. Eran sectores en donde implantábamos un grupo guerrillero, con la participación de revolucionarios que hacían el trabajo entre las masas.

El acento principal estaba en el núcleo, partiendo del criterio de que una vez creado serviría de detonante para que en esas áreas estallara un movimiento insurreccional. Desde un principio se impulsó el trabajo de masas.

Esa experiencia condujo al primer fracaso, porque nuestra presencia en Guacarí permitió que el ejército nos ubicara y ejecutara una operación de cerco, ante la cual no pudimos responder eficientemente porque no estábamos preparados. Este ó la desintegración del grupo comandado por el compañero Jesús María Alzate, que posteriormente fue muerto en el Noroeste de Colombia, formaban parte del mismo grupo Francisco Garnica, Carlos Alberto Morales y Ricardo Torres. El plan original consistía en construir una zona fuerte del EPL por la cordillera central, para entrar en la zona cafetera, pero sin perder contacto con la cordillera occidental.

La acción del ejército se desarrolló en dos partes: por un lado golpeando a los que desarrollaban el trabajo entre las masas y por el otro, atacando al grupo guerrillero en formación. Por esta acción cayeron los tres camaradas encargados del trabajo político que, cuando salían de una reunión fueron detenidos, torturados y luego asesinados. Los tres eran jóvenes, el mayor de ellos Garnica, tenía veinticinco años, habían sido dirigentes de la Juventud Comunista, JUCO. Al romper con esa organización pasaron al Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista). Fue sin dudas una pérdida grave para la organización y para el movimiento revolucionario, pues eran brillantes y de una inteligencia superior.

DE NUEVO POR LA UNIDAD GUERRILLERA

Por esa época, y teniendo en cuenta la posición del Partido Comunista se intentó un acercamiento con las FARC, que eran fundamentalmente una organización de autodefensa. Cuando las acciones de Marquetalia, el Partido Comunista había enviado a un núcleo y dos de sus integrantes habían sido Jacobo Arenas y Pedro Vásquez.

Pedro salió de allí debido a las contradicciones que se presentaron. Pedro afirmaba que no se podía condenar al movimiento guerrillero y se debía asumir una posición activa de guerrilla móvil que condujera al desarrollo de la lucha armada y no simplemente esperar a que ocurriera lo que se veía venir la invasión Marquetalia, Riochiquito, El Pato. Pedro Vásquez señalaba que el grupo debía prepararse para ello asumiendo una actitud de iniciativa que le permitiera golpear antes de ser golpeados.

Pasado el tiempo y, comprobadas las teorías de Pedro Vásquez sobre la invasión y la ineficacia de la actitud pasiva, el Partido Comunista (m-l) planteó la necesidad de renovar los contactos. Se envió a un médico de Cartago (Valle del Cauca), al camarada Aldemar Londoño a conversar con las FARC, en el entendido de que él se sentía capacitado para discutir con la dirigencia de esa organización, ya que contaba con experiencias en ese sentido.

Lamentablemente perdimos el contacto con él y de esa forma nos vimos privados de un gran dirigente.

Los intentos de establecer relaciones unitarias con el ELN y las FARC así como el impulso fallido para crear focos insurreccionales, llevaron al Partido a reflexionar, a racionalizar las nuevas situaciones y a plantear un cambio, por medio del cual se rompió con el “foquismo” y se decidió ampliar y profundizar el trabajo de masas, entendiendo que la guerrilla debía ser el resultado de un trabajo político; eso llevó a concentrar la atención en el Noroeste de Colombia.

El trabajo inicial consistió en penetrar en la región por diferentes medios, por ejemplo con maestros de escuela. La organización de sindicatos, cooperativas, juntas de acción comunal, jornaleros, etc., ubicados en áreas del Alto Sinú y el Alto San Jorge.

FUNDACIÓN DEL EPL Y MANIOBRAS DEL GOBIERNO NACIONAL

La rectificación iniciada en el año 1965 y desarrollada especialmente en 1966 y 1967, permitió crear a finales de este año, exactamente el 17 de Diciembre, en medio de levantamientos campesinos, el primer destacamento guerrillero del EPL comandado por Pedro Vásquez Rendón y Francisco Caraballo.

Ya en el año 1968 se puso en evidencia la existencia de brotes guerrilleros además de la consolidación del movimiento campesino. Eso explica que el presidente Carlos Lleras Restrepo, una vez enterado de la nueva situación, envió a la ministra del trabajo María Elena de Crovo, aprovechando la presencia de algunos dirigentes que provenían del Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), entre los cuales se destacaba Julio Guerra.

Julio Guerra, viejo líder guerrillero de la región y Luis Manco David, dirigente campesino, habían tenido contactos políticos con al jefe del MRL Alfonso López Michelsen. Lleras Restrepo consideró que enviando a su estrecha colaboradora, la destacada “revolucionaria”, lograría convencer a los dirigentes guerrilleros de cambiar su política y sus proyectos.

En efecto, arribó la doctora María Elena de Crovo con la idea de que el EPL podía presentar algunas propuestas respetuosas al Gobierno Nacional y que éste a cambio, podría impulsar créditos a través del Instituto Colombiano de la Reforma Agraria y además tomar ciertas medidas de carácter social. Las discusiones se desarrollaron en un área de los Llanos del Tigre. Luis Manco, Francisco Caraballo y una delegación campesina le hicieron entender a la delegada del Gobierno que esa no era la solución para el problema. Sin lograr absolutamente nada María Elena de Crovo salió de la zona y luego de entregar el balance de su gestión al Gobierno Nacional, éste preparó una operación militar de vastas proporciones, que se conocería como la Primera Campaña de Cerco y Aniquilamiento.

DERROTA DEL PRIMER CERCO DE ANIQUILAMIENTO

A comienzos del mes de abril ya se notaba la presencia de gran cantidad de personas extrañas en la región y el inicio de una labor de inteligencia en las áreas periféricas.

Además iniciaron una acción psicológica sobre el campesinado mediante el vuelo rasante de avionetas que dejaban caer gran cantidad de volantes con escritos como “fuera los rojos”, “rechazamos a los comunistas”, que poco a poco podían ir calando entre la población. Ante esa situación el Partido decidió crear nuevas unidades del EPL y organizar a las masas campesinas.

Se inició entonces el trabajo político, del cual resultaron las Juntas Patrióticas y las Guerrillas Locales. Desde comienzos del año, en especial en enero y febrero, nuestro grupo había luchado ya contra terratenientes y pequeños puestos de policía, pero no habíamos enfrentado una ofensiva militar planificada.

El ejército oficial llegó y se estableció en Montelíbano, Planeta Rica y Tierra Alta, penetrando poco a poco: todos los días caminaba un pedazo, otro pedazo y todo el mundo comenzaba a ver cómo avanzaba y se iba concentrando en los Llanos del Tigre, una región de colonos pobres que en esa época estaba muy poblada por gentes que habían buscado refugio, procedentes de áreas de violencia de Antioquia.

Los campesinos, con sus mujeres y niños, además de los ancianos, plantearon su deseo de irse con nosotros para el monte. Por esa época ya conocíamos la experiencia de Marquetalia, El Pato y Guayabero y pensamos que era inconveniente lanzar a las familias en ese tipo de aventuras.